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REDES FLUVIALES
Las vías fluviales son de escaso caudal secándose casi
toldas en época estival. El río Guadámez, el de mayor afluencia, cruza el
término de Oeste a Norte con los arroyos que desembocan en él. Por la margen
izquierda son: Del Puerco, Moñigos, de las Puercas, Navillas, Trocha de Retamal,
y los regajos: De las Moralas y Linare. Por la margen derecha, más numerosos y
de mayor caudal, son: Machicas, Huerta de los Cojitos, Apedreado, Guadamalejo
(En la Carta del Instituto Geográfico 1.1 edición, del año 1947, viene como Juan
Vencejo, nombre con el que se le conoce actualmente.), Bejarano, Andibuela, de
la Calera, Sierra Chica, Zamarra y Santa María.
Otros a destacar son: Borrego, Seis Dedos, Charcón, de los Lobos, del Prado,
Cerro Judío, Chinas Blancas, del Soldado, del Ciego, los Sauces, del Espino, de
Pedro Serrano, de la Mimbre, Vallehermoso, la Pelona, Fuente del Hierro,
Zaucejo, Alberco, Calabazas, Cañada de Juan Esteban, Estrello, Tía Luisa, La
Calerilla, Castillo del Argallén, de las Gavias, del Pozo, de Juan Jimón, y el
Cañuelo, este último, por pasa cerca del pueblo, es de grato recuerdo para todos
los Campillejos. De niño hemos jugado, cortado cañas y hecho travesuras; de
mozos hemos paseado llegando hasta su puente y sentados en el pretil junto con
las mozas, hemos hablado ilusionados de proyectos que, ahora de mayores, con
añoranzas, los recordamos.
No hay lagos, pero sí lagunas y charcas para recordarlas como la del Tío Henao a
1,5 Km. del pueblo, en la margen izquierda de la carretera de Peraleda (ahora se
encuentra cegada), la del Bujarral en el Casar, del Comisario en los alimoches,
del Guapero en el Chiquillo, del Garbanzuelo, siendo la mayor la del Raposo.
Peñones o peñas más conocidas: La piedra de la Sierpe en las Majadillas, de los
Frailes en la Calera, del Galo en los Aflmoches, el peñón de la Dehesilla, y las
piedras del Tambor, el Gato y el Castillejo, estas tres muy cerca del pueblo, en
ellas, todos los niños hemos jugado a «civiles y ladrones», nos hemos sentado en
el sillón de «Papafé», y subido al «tintero». En la actualidad esta finca la han
vallado sus nuevos propietarios, pasando al olvido de todos.
El abastecimiento de aguas a la población, hasta últimos de siglo, se realizó
por medio de fuentes naturales y pozos.
Desde siempre son conocidas las fuentes del Camino de Llerena y el Palacio,
cercanas a la población; lejanas, pero de aguas apreciadas, se encuentran los
pozos: De las Machicas,Nuevo, junto a la era «Empedrá», y el de Nino.
Otros pozos de agua no potable se usan en la actualidad, como la fuente del Cura
en la calle del mismo nombre, Manantío, de la Luz y el del Rodeo. Este, en la
actualidad, queda dentro del edificio que se está construyendo para Casa de la
Cultura.
Al final de la calle Pocico, en su lado izquierdo, había un pozo con escalones
para sacar el agua con más facilidad, Ahora se encuentra cegado y en su lugar
han hecho un pequeño jardín.
En 1836, D. Félix Juan Garrido (Este buen sacerdote, natural de La Granja de San
Ildefonso (Segovia), ganó por oposición la plaza de Párroco de Campillo. Vino de
Torres de Albanchez (Jaén), del priorato de Uclés, tomando posesión el 1 de
Abril de 1836, Viernes Santo y la abandonó en 1841.), Cura Párroco, en oficio,
al jefe político de Llerena se quejaba «De la desidia de los vecinos y la apatía
del Ayuntamiento, se surten de un agua de pozo poco saludable e impura, donde
los muchachos arrojan inmundicias y animales muertos y las personas sacan el
agua con todo tipo de vasijas, padeciendo pujos, inflamaciones del bazo,
obstrucciones y dolores de costado. Podía, construirse una arqueta cubierta,
poniendo unos caños con un pilar para que bebieran las bestias de lo que carece
en la actualidad».
Atendiendo esta queja, muchos años después se construye un pilar que le dio
nombre a la calle donde se hizo, con dos caños, y abrevadero para los animales,
donde está la fuente en la calle Díaz-Ambrona, antes calle Pilar, cuyas aguas
proceden de un manantial que hay en la cerca propiedad de D. Eduardo Romero, a
la salida para Azuaga.
En el camino de los Toriles se encuentra un pozo llamado de la Bomba, por haber
tenido un extractor manual, en una arqueta de registro de la conducción de agua
para el pilar.
Sobre el año 1926 se construía otro pilar abrevadero, encontrándose en activo al
final de la calle Castejón, vertiendo aguas de un manantial cubierto, que según
la tradición es un aljibe árabe que se encuentra al final de la calle Solana y
comienzos del Camino de Llerena.
Durante la gestión del Alcalde D. Antonio Fernández Otero (D. Antonio Fernández
Otero fue Alcalde durante muchos años, y durante su mandato se comenzó la
pavimentación de las calles, y se construyeron el Cuartel, Cementerio,
Depuradora de residuos y el Centro Cívico entre otros.) el año 1954, se abrieron
cuatro profundos pozos junto al arroyo del Prado en el sitio de la Hambre, a
5,33 Km., instalándose siete fuentes públicas por el pueblo, que fue celebrado y
festejado con gran júbilo, comenzando la entrada de agua en los hogares.
En los años sesenta, motivado por la pobreza de los manantiales, por las
prolongadas sequías y el aumento del consumo, los veneros quedaron muy mermados,
creándose la necesidad de buscar nuevos manantiales. Tras laboriosas gestiones y
búsqueda de nuevas posibilidades, los expertos se deciden por la construcción de
un pantano en el río Guadámez, a 4 Km. de distancia, junto al puente de la
carretera de Retamal.
El pantano se inaugura en el año 1977, pero bien por falta de previsión o de
pericia, el agua no ha servido para el abastecimiento. Primero fue porque
desembocaban en el pantano las aguas fecales, siendo normal el rechazo de la
población a consumir el agua en estas condiciones. Una vez subsanado este
inconveniente, al clorar las aguas tomaban un color oscuro que al parecer era
debido al terreno donde se encuentra el pantano que es muy ferruginoso. Así, se
vieron obligados a construir una nueva depuradora en el lugar de los Valles para
someter el agua a un nuevo proceso e intentar hacerla apta para el consumo. Los
diferentes, químicos que lo han intentado han fracasado o al menos, no lo
consiguen a un costo social. Desistiendo en el empeño, el pantano, con todos los
millones que se han invertido en su construcción, sólo sirve para satisfacer la
afición de algún pescador o para anidar las anátidas.
Ante la imperiosa necesidad de encontrar tan básico elemento, como es el agua,
se dieron cinco taladros en el mismo lugar donde están los antiguos pozos que
durante tantos años abastecieron al pueblo, pero los resultados fueron
negativos.
Por iniciativa de D. Agustín Izquierdo Sánchez, natural de Helechosa de los
Montes y vecino de esta villa, gracias a fe y tesón, y a lo que muchas personas
creían era terquedad e ignorancia, se acometieron nuevos taladros muy cerca de
los anteriores, pero en el lado contrario del arroyo del prado, aflorando un
buen manantial de agua de calidad que a través de una corta tubería se bombea
hasta las antiguas instalaciones con un mínimo costo, siendo el agua que se
consume, cubriendo las necesidades, desde el nueve de agosto de 1981. Al señor
izquierdo, tiempo después se le agasajo con un merecidisimo homenaje.
Actualmente se están llevando negociaciones con otros pueblos cercanos para
traer el agua del río Zújar.
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